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Libros electrónicos en Colombia avanzan a paso lento

“El libro electrónico en Colombia, pese a ir en aumento, sigue sin superar las ventas de los impresos”. – Emilia Miranda, Coordinadora de proyectos digitales ‘Siglo del Hombre Editores’

El libro electrónico, ya sea dispositivo o archivo, tiene buena aceptación al rededor del mundo. Además de un alto renombre, es una aplicación que a medida que pase el tiempo va a ir revolucionando el mercado literario y, de igual forma, influenciando a los ciudadanos. Sus usos y beneficios cada vez intentan contrarrestar más al impreso y las editoriales envueltas en este mercado saben que, a medida que evoluciona el mundo, deben evolucionar sus objetos de venta.

En el país, la lectura no ha sido el pasatiempo preferido debido a los altos costos que el libro impreso ha tenido, y se cree que, con la tasa de cambio, los precios de los libros seguirán en aumento. Pero con la creación de los libros digitales el acceso a los textos es más económico y fácil. Emilia Miranda, coordinadora de proyectos digitales de la editorial ‘Siglo del Hombre’ comenta que los e-book fueron pensados para suplir necesidades que el libro impreso no logra cumplir, ya sea por los altos costos de estos, la incomodidad del tamaño de letra o por el fondo que, algunas veces, lograba dar dolores de cabeza a los lectores: “los e-book necesitan más que sólo traspasar la información de un lado a otro y permitir la comodidad del usuario, el libro debe ser realmente usado por el lector, en su beneficio y amigable para su uso”, dice Miranda.

Además agrega que, en el mercado nacional, los libros electrónicos han ido creciendo poco a poco, “las ventas en el país han aumentado, hay reportes que dicen que cada vez se compran más e-books, pero no hay cifras que digan que el usuario lo lea […] las editoriales a la par de sacar el libro impreso también lo sacan en formato digital, eso es una tendencia pero no hay seguridad porque puede que no haya en algunos casos la conversión, del impreso, al libro electrónico. Es decir, se puede sacar el texto en PDF pero sin las comodidades que un libro electrónico permite y el usuario necesita”. Para explicar eso Miranda hace referencia a los inicios del libro electrónico y la translación de textos “se hacía mediante un traspaso de información en PDF a un texto en ePub”, tarea sencilla para un editor que sólo necesitaba el uso de una página web que logrará convertir archivos, pero no realizaba una revisión exhaustiva de ese texto.

Pero sin duda, al ser una plataforma tan fácil de falsificar, la editorial debe estar ‘en la jugada’ para derrotar a quienes imitan los libros electrónicos de calidad. Miranda explica que la editorial “estudia exhaustivamente todos los mercados donde el libro digital podría estar presente, antes se buscaba estar en todos lados pero eso permitía el frecuentar plataformas que llevaban poco tiempo en el mercado y quebraban después de un año, o no tenían establecido el control de descargas como Amazon e iBooks lo tienen, entonces se busca el trabajar con plataformas expertas en el control de descargas, de cuidar el libro en la red y apostar a que el libro sea visible y sea descubierto por el lector”.

Colombia, rica en escritores y pensadores, hace uso en pequeña medida, de los libros electrónicos por su versatilidad y comodidad, pero, infortunadamente, en su mayoría el mercado colombiano se limita a la lectura de textos locales con temas de narración, poesía y ficción pero, así mismo, cierra sus oportunidades para hacer parte del mercado global que cada vez está en aumento. Algunas universidades del país, como la Pontificia Universidad Javeriana, redactan textos académicos y los exportan de forma electrónica, a países como Egipto y España. Miranda comenta que como editorial colombiana “Siglo del Hombre busca crear una visibilidad a nivel global del mercado colombiano, exportando textos a bibliotecas españolas o argentinas, gracias a que los libros electrónicos abren fronteras para llegar a distintas partes. Esa es la apuesta que tiene ‘Siglo del Hombre’: lograr que los libros académicos colombianos tengan una mayor visibilidad a nivel mundial”.

Al referirse al mercado literario y  ventas que su editorial y el libro digital presentan en el país, Miranda afirma que este medio “tiene una mejoría en las ventas de contenido colombiano pero poco éxito con libros extranjeros, las cifras se asemejan a las que hay en España, Argentina y Perú (que son bajas) ya que estos países siguen siendo tradicionales y tienen mucha tendencia al libro impreso […] Los libros electrónicos son una ‘cosa’ que van a ir aumentando a medida que las generaciones tengan acceso a la tecnología, pero de igual forma en el país no se puede leer un libro electrónico en un Transmilenio, en un SITP, en la calle o en un parque por la seguridad. En cambio otros países si tienen más acceso a estos medios y es muy común leer en digital”.

Con el proyecto de ley que busca el fomento a la lectura con e-books, Miranda, desde su experiencia, sugiere que muchas veces se presentan leyes que no tienen cosas claras o reales y que, un fomento mediante los libros electrónicos, puede ser posible mientras sea real y concreto ya que se van a presentar variables donde la gente pueda ir a una biblioteca y pida el préstamo de una tablet para leer en digital en su casa. “La editorial cree que hay que lograr mayor visibilidad y hay que lograr llegar a un mayor número de lectores, obviamente se quiere vender más y que esa inversión digital vuelva a casa, pero en si se busca que el lector descubra el libro. Hay que ver que tiene la ley para fomentar la lectura”.

Pero al preguntarle cómo podría fomentarse la lectura con los libros electrónicos, ya que son la principal herramienta del proyecto de ley, la Coordinadora comentó que, con este proyecto, el libro electrónico tiene diferente acceso. Además agregó que “para que haya un fomento real a la lectura con el libro digital, el usuario debe ser primero un lector impreso y es él quien da el paso a leer en digital. Hay una generación que es nativa digital y siempre ha leído digital, lee diario electrónico, pero para fomentar eso debe ser un libro que realmente sea digital, haya nacido para ser digital y no sea una traslación de un texto impreso a digital”. Además recomendó la capacitación de funcionarios de las bibliotecas para que puedan ofrecer un mejor servicio ya que, la mayoría de ellos, no tienen idea de lo que es un libro digital, imposibilitando la formación del usuario en el medio del libro electrónico.

Respecto al futuro del libro digital, Miranda ve con ojos positivos la fomentación de la lectura en el país, alegando que “aunque es un mercado nuevo (el libro electrónico) y con pocas salidas, la lectura en el país debe mejorar y las editoriales de la mano del gobierno estarán dispuestas a contribuir a que Colombia suba sus niveles de lectura”.

 

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