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En 54% baja nivel de aceptación de la democracia en América Latina

Mucho de esta abstención fue por la tormenta Matthew que afecto la zona, especialmente el sábado primero de octubre y el día de las elecciones.

Ciudadanos muestran rechazo a los líderes político / Foto: Linda Pachón.

La región enfrenta grandes transformaciones en la forma como se comportan los ciudadanos, al mostrar un declive en la percepción de las instituciones políticas.

Así lo revela el más reciente informe presentado por la corporación Latinobarómetro sobre ‘El declive de la democracia 2016’, el cual marca una caída por cuarto año consecutivo del apoyo a los gobiernos democráticos en América Latina. El año 2016 es el tercero más bajo en cuanto apoyo a los sistemas democráticos, con un 54% de aprobación, empatado con el año 2007 y solo superado por el 2001 (48%). La caída de la percepción en la región de la democracia es del 2% con respecto a 2015.

El estudio da cuenta de que en América Latina los fenómenos más potentes que retienen a la democracia son la violencia, la corrupción y la desigualdad.

Como hace referencia el experto y analista político del Latinobarómetro Rafael Vargas González sobre la apatía en relación a los efectos que puede producir el voto, la pérdida de credibilidad y confianza en las instituciones y los gobernantes electos, los factores de violencia e intimidación, el escepticismo sobre la transparencia de los comicios; y el abstencionismo como forma de participación democrática. Razones como las anteriores son factores por los cuales la gente no vota.

Los indiferentes al tipo de régimen crecieron hasta alcanzar un 23% de los consultados, al tiempo que quienes apoyan un régimen autoritario llegaron al 15%, un punto menos respecto al 2015. Según Latinobarómetro, hay una relación ‘innegable’ entre el ciclo económico de los países y el ‘declive de la democracia’, debido a la baja de la tasa de crecimiento a partir del 2010, que en el 2016 llegaría a -0,8 de acuerdo con datos de la Comisión económica para América Latina. (Cepal).

Según Salvador Romero, director del Centro de Asesoría y Promoción Electoral del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, A esto se suma “un desinterés juvenil que probablemente excede la habitual menor participación de los segmentos jóvenes y que anticipa probablemente generaciones menos participativas”.

Además Fernando Tuesta Soldevilla, Magistrado y licenciado en sociología de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), explica que pese a que existen notables diferencias entre todos los países de América Latina, también comparten algunas características comunes que explican la debilidad democrática; la desigualdad es la más relevante. argumentando que se trata de una pobreza y de una desigualdad multidimensionales, que agregan a la escasez económica la falta de acceso a las necesidades y a los servicios básicos, la falta de oportunidad, la exclusión social y la discriminación a una pluralidad de grupos sociales (pobres, indígenas, campesinos, mujeres), creando así una masa enorme de excluidos, provocando que estos mismos grupos no vean la obligación y el derecho por votar ya que no se sienten identificados con su país.

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